2001 Odisea del espacio. Stanley Kubrick (Reseña)

Vicente Bohórquez

Fecha: 2016-10-01


En la historia del cine son contadas las películas que pueden ser consideradas obras maestras, aún más escasas aquellas donde se aborden temas de ciencia ficción. 2001, odisea del espacio, es una de ellas, donde la conjunción visual, auditiva y argumentativa llena cada plano presentado.

 

El director

 

Stanley Kubrick, nació en el barrio bravo del Bronx, Nueva York el 26 de julio de 1928. De familia con antecedentes judíos no se le conoce un antecedente universitario, apenas unos cursos en el City College of New York, más bien fue autodidacta y su fascinación por la fotografía le ayudo a pulir el ojo al momento de dedicarse de lleno a la producción cinematográfica. Como otros directores, uno de sus pasatiempos que a la larga le brindo buena parte de su formación, fue ver tantas películas como pudo. Se nota en la manufactura de su obra el gusto por el primer cine soviético, el de Sergei Eisenstein en particular, sobre todo por la dedicación que tuvo en el montaje o edición.

 

 

Kubrick fue un director que abordó los más diversos temas, desde la insensatez de la guerra con Cara de guerra (Full metal jacket), o la hiperviolencia de Naranja mecánica (A Clockwork Orange)  pero también tuvo una particular fascinación por la ciencia ficción y la inteligencia artificial y ello se ve en primer lugar con 2001, odisea del espacio y en la película que no pudo dirigir y que terminó realizando Steven Spielberg, Inteligencia Artificial (A.I. Artificial Intelligence).

 

Contexto

 

Como mucha de la obra recomendada en esta sección esta pieza vio luz en el convulso año de 1968, momento en Europa de movimientos de protesta estudiantiles, particularmente en Francia; en Checoslovaquia se daba la llamada Primavera de Prag; Vietnam continuaba en guerra y en los Estados Unidos fue asesinado Martin Luther King.

 

En lo tecnológico hay desarrollos en materia nuclear, principalmente con propósitos bélicos. La URSS envía a la Luna la Zond 5 como parte de las misiones para la conquista del satélite natural, fue considerada exitosa debido a que pudo ser recuperada. Tras de ellos los EEUU enviaban la misión tripulada Apolo 8 a conocer la cara oculta del satélite; eran los tiempos álgidos de la guerra fría y la carrera espacial por la conquista del espacio.

 

A nivel nacional, quedó como huella indeleble el movimiento estudiantil que terminó reprimida a prácticamente días de la apertura de los XIX Juegos Olímpicos.

 

La obra

 

Basada en la obra homónima de Arthur C. Clarke, y de hecho contando con su ayuda en la confección del guion, en 2001, odisea del espacio se alcanzan a apreciar cuatro grandes momentos, El amanecer del hombre, el arribo del Dr Floyd a la Luna o incidente TMA-1, la misión a Júpiter y más allá de Júpiter. El primero momento es una alusión a los mismos orígenes del ser humano, destacando la naturaleza beligerante de unos simios al tiempo de la necesidad de sobrevivencia de éstos en un mundo salvaje. Es un punto de ruptura cuando un monolito viene a cambiar su cotidianidad; es de destacar la música asimismo, ya que a partir de este momento será un actor más sobretodo en escenas clave. Así hablaba Zaratrusta, es la melodía que abre la secuencia inicial.

 

De esos momentos primigenio donde aparece el monolito, donde no es posible tener alguna idea de fecha, Kubrick nos lleva a 1999 (recordemos que la película es de 1968 y se tenía una idea de un muy alto progreso hacia el ocaso del siglo pasado) donde hay que atender una emergencia y para ello el Dr. Floyd (William Sylvester) es encargado para obtener información adicional. Es en esta parte donde vemos una sublime escena de aterrizaje acompasada de El Danubio azul, de Johann Strauss.

 

Para presentar el reporte requerido el Dr. Floyd tendrá que viajar hacia la Luna y revisar la zona donde un monolito es encontrado y el cual tiene una actividad electromagnética inusual así como una composición química no determinada del todo.

 

En otro cambio de lugar y tiempo nos encontramos en la misión a Júpiter, donde a bordo de la nave Discovery, encontramos a una tripulación conformada por un equipo de tres miembros en animación suspendida, dos en vigilia, el Dr. David Bowman (Keir Dullea) y el Dr. Frank Poole (Gary Lockwood) así como la supercomputadora HAL-9000, cuyas funciones de inteligencia artificial le permiten entablar una conversación como si fuera un humano más en la tripulación y mantener el control operativo de la nave.

 

Sin embargo, y aquí la aportación de Kubrick a las temáticas donde las máquinas se revelan a los humanos, la HAL-9000 tiene otro destino para la tripulación.

 

Así, en lo que es el cuarto capítulo -más allá de Júpiter- nos encontramos con un bombardeo alucinante de imágenes que nos remontan a ilustraciones de Andy Warhol y a la sicodelia propia de la época. También aquí tenemos un dato técnico por demás interesante, y es que la película en su concepción fue pensada para el sistema de proyección llamado Cinemascope, que en una pantalla semicircular y casi al tripe de una convencional para una sensación de inmersión en la cinta. En este punto el Dr. Bowman llega a su verdadera misión la cual adquiere tintes surrealistas.

 

2001, odisea del espacio, es una cinta en muchos sentidos abstracta en su planteamiento, pero además deslumbrante en cuanto a uso de efectos especiales, casi todos con origen en la fotografía tradicional. Asimismo es una fuente de pequeños destellos de aquellos gadgets que sólo hasta muchos años después serían realidad en la vida cotidiana como las videollamadas, las tabletas, o las televisiones planas.

 

Director: Stanley Kubrick

Año: 1968

Duración: 148 min.

Reparto: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, Leonard Rossiter, Margaret Tyzack, Robert Beatty, Sean Sullivan, Douglas Rain, Maggie d'Abo



Etiquetas: Cine,Stanley Kubrick,Ciencia Ficción,2001,odisea del espacio.

Revista Hacia El Espacio de divulgación de la ciencia y tecnología espacial de la Agencia Espacial Mexicana.